La directora chilena Valeria Sarmiento viajó al 60º Festival Internacional de Cine de Karlovy Vary (del 3 al 11 de julio de 2026) para el estreno mundial, en la competición oficial por el Globo de Cristal, de una obra que presenta como su última película, Detrás de la lluvia, rodada en blanco y negro —dejando, de vez en cuando, entrar los colores— entre su ciudad natal, Valparaíso, y la localidad más pequeña de Valdivia.
La cineasta, activa desde hace más de cuatro décadas (dirigió su primer largometraje, El hombre cuando es hombre, en 1982), autora de películas como Notre mariage (1984), Amelia Lopes O’Neill (1990), Rosa la China (2002), Secretos (2008) y Le Cahier Noir (2017), y también conocida como colaboradora de su marido Raúl Ruiz, sigue explorando, en este nuevo trabajo, algunos de los temas recurrentes de su filmografía, entre ellos la feminidad, la memoria y aquello que la vela o la oculta.
Detrás de la lluvia, donde la oscuridad avanza enmascarada bajo una apariencia divina, ligera, familiar y tranquilizadora, ilustra a la perfección el enfoque singular que dio título a la monografía que se le dedicó en 2021, Una mirada oblicua: El cine de Valeria Sarmiento.
La encontramos en el festival checo, acompañada por su productora, Chamila Rodríguez, quien también interpreta un papel en la película, para hablar de esta historia de una mujer, Sofía Belmar (Paula Prado), licenciada en estudios de género y especializada en la cuestión de la memoria y el olvido en el proceso de supervivencia de las víctimas, que vuelve alegremente en Valdivia, cerca de su madre y su abuela y su amigo de siempre (Cristián Arriagada), en el mismo momento en que el asesinato de una niña reabre una investigación sobre una serie de casos similares que vuelve a agitar las aguas turbias de su memoria hasta ahora sumida en el silencio y reelaborada.
Hablar del abuso infantil sin caer en un nuevo abuso
Sobre la idea de combinar una estética tan preciosa, y una atmósfera simpática al estilo Lubitsch/Billy Wilder, con un trasfondo tan oscuro:
V. S.: “Es que yo creo que cuando se quiere hablar del abuso infantil, no se puede hacer tan textual, porque si no, significaría un nuevo abuso. Por lo tanto, la forma de que nosotros pensamos en tratarlo, y que yo pensé durante mucho tiempo como tratarlo, era citando, un poco, un tema policial –que después da lo mismo: no se soluciona, da lo mismo que lo toman preso, como lo toman, etc.–”
“Y como para vivir importante hacer esta película, porque yo creo que va a ser mi última película, era importante hablar de temas personales, y yo, de niña, sufrí un abuso, pero no quería hablarlo íntimamente, sino evocándolo a través del cine, que es para mí muy importante, y fue muy importante también el descubrimiento del cine.”
Valdivia, una pequeña comunidad cómplice del silencio
Sobre la elección de Valdivia, una pequeña comunidad aparentemente jovial donde todo el mundo se conoce, como lugar de la acción:
V. S.: “Bueno si, la idea era esa, o sea que filmarlo en una pequeña comunidad como fue Valdivia (pero eso es algo que sucede en todas partes en realidad) me pareció que era interesante crear la atmósfera de una pequeña ciudad, y de la complicidad de ocultar el crimen de todo ese pueblo.”
El color como símbolo de emociones opacadas
Sobre la omnipresencia del cine en la película y la espléndida fotografía:
V. S.: “Yo vi mucho cine, desde niña, y para mí entrar al cine y descubrir el color, descubrir las emociones, porque indudablemente con lo que yo había vivido, mis emociones estaban muy opacadas –por eso están en blanco y negro, y el encuadre cambia además: cambiamos de formato cuando vamos al pasado, y sacamos todos los bruitages [los sonidos ambientales], como se llama en Francia, para precisamente dar esa sensación de extrañeza que necesitábamos–”
“Y la aparición del color es… al final todo está volviendo a lo normal, pero es un color que no es el Tecnicolor de Las zapatillas rojas.”
C. R.: Valeria construyó distintas capas, y invitó a su amigo director de fotografía Acácio de Almeida, tremendo director de fotografía portugués, hermoso –ha firmado más de cien películas, y Valeria quería trabajar con él.
V. S.: “Mi primer largometraje de ficción, lo hice con Acácio de Almeida, que fue Mi boda contigo. Fue muy lindo trabajar con Acácio porque trabaja muy bien con las mujeres.”
El último regalo del compositor Jorge Arriagada
El último regalo del compositor y amigo Jorge Arriagada [conocido por su colaboración de toda una vida tanto con Raúl Ruiz como con Valeria Sarmiento]:
V. S.: “Yo quisiera hablar de otra persona que para mí fue fundamental en la película, que es Jorge Arriagada, el músico, que fue su última música. En el hospital, en el lecho del hospital, me dijo ‘Valeria te hice el tema de la película’ y me pasó un pendrive con la música… que grabamos después, en la Universidad Austral, con la Orquesta de la Universidad Austral, pero para mí, fue muy emocionante, yo que trabajé muchas películas con la música de Jorge, así que fue, para mí… Cada vez que veo la película, recuerdo su mundo.”
Plot
Sofía regresa a Valdivia después de estudiar psicología en Valparaíso. Se encuentra el cuerpo de una niña, lo que desencadena recuerdos de su abuso sexual infantil. Ella debe elegir entre suprimir estos recuerdos o enfrentarse a sus miedos enterrados.